Laboratorio de cuentos para niños en León
Laboratorio de cuentos para niños en León
Si buscas un laboratorio de cuentos para niños en León, te contamos cómo es el nuestro. Y empezamos por el nombre, que a más de una familia le ha hecho gracia: ¿laboratorio de cuentos? Sí.
Porque aquí los cuentos no se leen y se devuelven a la estantería. Se abren, se miran por dentro, se cambian de sitio y se prueban cosas con ellos. Un poco como en un laboratorio de verdad: se curiosea, se experimenta y no pasa nada si algo sale distinto de lo esperado.
¿Qué es un laboratorio de cuentos para niños y en qué se diferencia de un cuentacuentos?
En un cuentacuentos, los peques escuchan. En un laboratorio de cuentos, escuchan y, sobre todo, hacen: preguntan, cambian el final, inventan un personaje, deciden dónde vive y cómo suena su mundo.
No buscamos pequeños escritores ni que todos hagan la misma manualidad. Lo que nos importa es el proceso: imaginar, probar, equivocarse y volver a intentarlo.

Qué hacemos en cada sesión
Los cuentos que llevamos son de todo tipo: álbum ilustrado, cuentos solo de imágenes, cuentos-juego, cómic, cuentos populares, cuentos cantados, poesías, historias sobre nuestra ciudad, sobre otras culturas, históricas y fantásticas.
También hablamos de quién escribe y quién ilustra un libro, qué hace cada uno y cómo lo hace. Poco a poco, los peques empiezan a reconocer a algunos autores por su nombre, y eso les encanta.
Cada mes o mes y medio elegimos una temática (los animales, nuestra ciudad, la prehistoria…) y la trabajamos con varios cuentos y con actividades creativas y sensoriales. Después de leer, nos hacemos preguntas: ¿y si cambiamos el final?, ¿cómo sería un personaje inventado por nosotros?
Qué se llevan los peques (además de pasar un buen rato)
Esto es lo que queremos que se lleven a casa, aunque no se apunte en ninguna pizarra:
- Les gustan más los libros. Conocen cuentos de calidad y los asocian con algo divertido, que es la mejor base para que lean con ganas.
- Piensan por su cuenta. Se acostumbran a preguntarse cosas sobre lo que leen en lugar de darlo todo por bueno.ç
- Aprenden a decir lo que necesitan. Los personajes se enfadan, tienen miedo, piden ayuda. Hablar de ellos es más fácil que hablar de uno mismo, y de ahí a decir «me he enfadado» o «necesito ayuda» hay un paso.
- Manejan mejor la frustración. El dibujo no siempre sale como se imaginaba y el final no tiene por qué gustar a todos. Se puede probar otra vez.
- Respetan lo distinto. Cuentos de otras culturas y de otras formas de vivir ayudan a ver que hay muchas maneras de hacer las cosas.
- Ganan confianza. Aquí no hay respuestas buenas o malas. Sus ideas valen.
Y de paso, amplían vocabulario y practican eso de contar lo que han inventado.
Un laboratorio para quien siempre pregunta «por qué»
Si tu peque se inventa el final del cuento por tercera vez o quiere saber por qué el lobo hace lo que hace, este laboratorio de cuentos para niños puede ser un buen sitio para él o para ella. Y si lo suyo es escribir, también tenemos club de lectura y taller de escritura creativa.
Si nos sigues en redes, verás que enseñamos lo que creamos, manitas y materiales, pero nunca caras. Te contamos por qué en nuestro compromiso de no mostrar caras de niños en redes.
Pasa a conocernos cuando quieras. Casi siempre hay juguetes por el suelo, pero cuentos también.
Quizás te interese…
Quizás te interese…






